Cuando vino Rocío del blog womanword  a nuestro apartamento de Cáceres, tituló una de sus entradas “En busca del silencio” y la verdad es que me encantó ese título de su blog de viajes porque es verdad que cuando vives en una ciudad más grande el silencio lo valoras muchísimo. Disfrutar de nuestras calles dentro de la Ciudad Monumental o del maravilloso ruido de las campanas que nos recuerda el paso del tiempo es algo increíble.

A veces tengo ganas de dar un paseo y pararme luego a tomarme un café sin prisa. Esta es para mi la mejor ruta Slow por nuestra ciudad.

Lo primero es entrar en el Jardín del Palacio de Carvajal a ser posible a una hora temprana en donde hay poca gente. Me encanta sentarme unos minutos y admirar esa higuera centenaria que lleva más de cuatrocientos años haciendo historia. Siempre se escuchan cigüeñas  y el sonido de las campanas de Santa María.

Del austero Palacio de Carvajal  voy dirección el Barrio Judio. Sus calles irregulares, sinuosas,  la pequeña ermita de San Antonio, las casas encaladas,…las macetas en las fachadas, y poco a poco llegar a un pequeño y entrañable jardín  en donde parar y respirar es el “Jardín de los Olivos” al lado de la Judería vieja y muy cerca del Baluarte de los Pozos.

Paso a paso llego a otra calle maravillosa, la calle Caleros justo al lado de la Plaza de Santiago. Me encanta escuchar el ruido de las campanas para maitines y su eco en esta preciosa plaza. Siempre hay niños jugando en un pequeño jardín cercano. Sus risas y juegos llenan toda la plaza. De Caleros a la calle Tenerías, calle Betania y más abajo curiosear por los huertos pequeños que se encuentran paralelos al Arroyo de la Ribera en donde algunos hortelanos tienen árboles frutales, naranjos y higueras, tomateras y pimenteras en verano,….siempre encuentro algún rincón nuevo, una pequeña casa que no había visto,…

En la zona más nueva de Cáceres y más alejado de la zona monumental, está el Parque del Príncipe, el pulmón más antiguo de nuestra ciudad. En primavera y otoño está precioso y la temperatura es perfecta para dar un paseo con un buen libro en la mochila. Los jardines están muy bien cuidados y hay varias fuentes por lo que el sonido el agua siempre está presente. En otoño es cuando más me gusta ir porque el color de los árboles es precioso y es muy agradable pasear por su camino central y pararse en una de las terrazas a tomar un café. En verano es cuando más personas hay porque en su pequeño auditorio hacen conciertos o ponen películas. ¡Totalmente recomendable!