Guía de Roomhands de Caceres

Donde comer, que visitar,...

 

Cáceres, mucho que ver

 

Maravillosa y sorprendente. Así es Cáceres, al menos su casco antiguo, uno de los más bellos y mejor conservados.  Una apreciación ésta que no es subjetiva ni personal de quien escribe estas líneas, es algo que corroboran diferentes títulos y reconocimientos, como el de la Unesco,  que lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1986; o el haber sido reconocido como el tercer mejor conjunto histórico de Europa.

 

Y es que el estado de conservación del casco histórico cacereño en todo su conjunto es tal que al adentrarte en él, sin apenas darte cuenta e incluso sin quererlo, te trasladas al pasado. Te encuentras de repente en una pequeña ciudad de la Edad Media, un laberinto de callejuelas y plazas atiborradas de palacios, casonas, iglesias... uniformados con un solo color, el ocre que reflejan las piedras que constituyen el elemento dominante en todas sus construcciones y solerías.

 

En él el paso del tiempo parece haberse detenido y la historia que encierra te atrae de forma inexorable, te arrastra animándote a adentrarte en sus callejones, vericuetos y rincones para descubrir los mitos y leyendas que encierran.

 

Visitar este conjunto del pasado cacereño conquista, se convierte en una vivencia que merece la pena, que hay que experimentar en primera persona. Decididos a hacerlo pueden plantearse dudas sobre qué ver, hacia dónde dirigirse, pues en Cáceres hay tanto de lo que disfrutar y ante lo que maravillarse que decidirse no parece tarea fácil.

 

Cierto, y por ello podría ser una importante ayuda disponer de algunas referencias al respecto. Es lo que aquí nos gustaría facilitar, pequeñas pinceladas sobre lo mucho que ver, para que éstas, una vez conocidas, marquen a cada uno hacia dónde dirigir sus pasos, algo que dependerá de preferencias personales y el tiempo de que se disponga.

 

El primer destino en una visita a Cáceres, como no podría ser de otro modo, ha de ser su casco histórico y monumental, su principal y más valorada seña de identidad.

Para ello nuestro punto de encuentro será la Plaza Mayor, donde la panorámica que ofrecen el Ayuntamiento, el Foro de los Balbos, la Torre de la Hierba (torre albarrana del siglo XI y construcción árabe), la de los Púlpitos (marcadamente cristiana, de planta cuadrada y 16 metros de altura), el Arco de la Estrella y la Torre de Bujaco (también de planta cuadrada pero genuinamente árabe, y que es emblema de Cáceres),nos permitirá ya intuir las impresionantes imágenes que vamos a poder contemplar cuando nos adentremos en el Cáceres viejo.

 

También podremos en esta plaza Mayor tomar un buen desayuno en alguno de los numerosos bares que se disponen bajo sus perfectamente conservados soportales, para iniciar así con fuerzas nuestro recorrido por el casco antiguo, al que accederemos por la que es, sin duda, su principal entrada, el Arco de la Estrella. Porque aún pudiendo ser varios los itinerarios por el que es el espacio más monumental de la ciudad todos, sin duda, deberían empezarse por aquí, por la que es la puerta más bella de su muralla.

 

Antes de cruzar 'la Estrella', que flanquean las torres de Bujaco (a la izquierda) y de los Púlpitos (a la derecha), habrá de realizarse una parada, primera visita obligada, en la Torre de Bujaco, donde podremos conocer su centro de interpretación y subir a sus almenas para disfrutar desde ellas de algunas de las mejores vistas de las torres y el conjunto monumental cacereño.

 

De la segunda torre citada, la de los Púlpitos, señalar que fue la única torre levantada con posterioridad a la construcción de la muralla y es la única de la ciudad que se comunica mediante un arco con un palacio del recinto intramuros, el de Mayoralgo, que contiene una excavación arqueológica con restos romanos que desde no hace mucho tiempo es también visitable.

 

Entrada al pasado

Si lo visto hasta ahora sorprende, lo que encontraremos detrás de la muralla nos maravillará. Ocurrirá nada más cruzar bajo el Arco de la Estrella, cuando ante nuestros ojos se haga presente el pasado, se nos presente una ciudad dorada de piedra, torreones y palacios que, en nuestro recorrido, darán testimonio de otros tiempos, mostrándonos la herencia árabe, cristiana  y judia de la ciudad.

 

Lo primero que encontramos, a izquierda y derecha bordeando la muralla, son los estrechos y serpenteantes adarves (antiguos caminos que permitían una fácil conexión entre las puertas y torres de la muralla), como los de la Estrella y Santa Ana; y al frente, a apenas unos metros, la plaza de Santa María, que preside el templo, concatedral, del mismo nombre, al que rodean majestuosos palacios y casonas de talla monumental, como el Palacio Episcopal, la Torre de Espaderos o el  Palacio de Hernando de Ovando, construcción renacentista perteneciente a una de las familias de mayor linaje de la ciudad.

 

Hacia ella dirigiremos nuestros pasos para hacer dos nuevas paradas imprescindibles: en la Concatedral de Santa María, cuyo atractivo artístico se centra fundamentalmente en el retablo mayor, obra barroca en madera sin policromar realizada en 1551 por Guillén Ferrant y Roque Balduque, y en la que destaca también el museo de piezas sacramentales que alberga la sacristía y el acceso a su torre por una estrecha escalera de caracol; y en la Casa de los Carvajal o Palacio Provincial, donde podremos visitar una exposición permanente sobre las comarcas de la provincia de Cáceres, disfrutar de su maravilloso patio rectangular con arquerías sobre columnas y descansar en su maravilloso jardín interior, en el que destaca una gigantesca higuera que se calcula puede tener entre 300 y 400 años de antigüedad.

 

Ascendiendo a lo más alto

Dejando la Casa de los Carvajal a nuestra espalda y Santa María a la izquierda continuaremos nuestro recorrido hacia la parte más alta de este sorprendente casco antiguo. En el camino pasamos ante el palacio con la fachada más plateresca de todo Cáceres, el de los Golfines de Abajo, y alcanzamos la plaza de San Jorge, dominada por la iglesia jesuita de San Fracisco Javier, o de la Preciosa Sangre, como es popularmente conocida. Junto con esta iglesia, reconocida desde numerosos puntos de la ciudad por sus dos altas torres cuadradas y encaladas, se asoman a la plaza, como ocurre en prácticamente todas las del casco antiguo, otros palacios y casas señoriales, algunos convertidos hoy en museos, caso del de la Fundación Mercedes Calle.

Dirigiremos seguidamente nuestros pasos, ascendiendo por la empinada escalinata de la cuesta de la Compañía, hacia la plaza de San Mateo, otro de los lugares imprescindibles que visitar. Localizada en la parte más alta de la ciudad intramuros, alberga más iglesias, como el templo gótico del siglo XVI que le da nombre y en cuyo interior sorprende la bóveda con crucería estrellada de la capilla de los Sande; y palacios, como los de los Ulloa, los Saavedra o los Ovando (actual sede del Gobierno Militar), también conocido como el Palacio de las Cigüeñas.

Este último cuenta con la única torre almenada que, entre tantas torres fuerte como hubo en Cáceres, logró el privilegio de no ser desmochada por orden de los Reyes Católicos, la Torre del Homenaje, que con sus 25 metros es la más alta de ciudad (hace poco abierta al público y visitable en grupos reducidos).

Contigua a la de San Mateo está la plaza de Las Veletas en la que, haciendo esquina,  se encuentra uno de los espacios que no podremos dejar sin visitar al marcharnos del casco histórico cacereño. Se trata del palacio del mismo nombre, una edificación del siglo XVII que se alza sobre el solar que ocupara la fortificación almohade destruida por los cristianos tras su definitiva conquista, y que hoy es sede del Museo de Cáceres. Éste alberga en su interior, además de tres importantes secciones de arqueología, etnografía y bellas artes, un impresionante Aljibe Almohade, joya del patrimonio arqueológico cacereño y que, tanto por sus dimensiones como por su estructura, es una de las más importantes construcciones de este tipo de toda la Península.

 

De las piedras a la mesa

¿Qué tal sin en este punto dejamos por un ratito de saborear tanto menú monumental para degustar otro que también ofrece Cáceres, como es el gastronómico? Es posible que necesitemos digerir tanta información, procesar las muchas imágenes con las que hemos saturado nuestras retinas y ocuparnos de las necesidades de otro de nuestros sentidos, algo que podremos hacer sin dejar la zona en que nos encontramos, pues en ella se encuentran algunos de los establecimientos de hostelería más emblemáticos, donde podremos degustar algunas de las muchas riquezas culinarias que ofrece la ciudad.

Aledaños a la plaza de San Mateo se encuentran el restaurante Hotel Atrio, uno de los mejores de España; el Torre de Sande, que ocupa la planta baja de una torre del siglo XV en perfecto estado de conservación, la Torre de los Plata, donde además de disfrutar de la comida se puede admirar la bella imagen que ofrecen las yedras que la cubren; y cerca, en la calle Ancha, el Parador Nacional, formado por la unión del Palacio de los Marqueses de Torreorgaz y las casas del siglo XIV de Ovando Mogollón, Perero y Paredes.

Una opción más económica, la que en la asimismo cercana callejuela de Orellana ofrece La Cacharrería, una coqueta tapería con una excelente cocina, donde han conseguido una armoniosa y perfecta mezcla entro lo tradicional y lo moderno.

Otra opción, salir de la zona intramuros y por la calle Pizarro (ideal ésta para los cafés y copas de la tarde o noche, en establecimientos como el Mastropiero -también buena opción para comer-, María Mandiles, La Habana, La Traviata, Capitan Haddock, Cambalache, Mistura...) dirigirnos hacia la plaza Marrón, donde se encuentra la original Tapería Perhaps; la de San Juan, donde optar, por ejemplo, entre nuevos establecimientos como la Tapería Yuste o históricos como el Figón de Eustaquio, fundado en 1947, en el que podremos degustar los más variados, tradicionales y exquitos platos extremeños; o bien volver a la plaza Mayor, donde podremos elegir entre las ofertas culinarias de una gran variedad de establecimientos, como La Minerva, El Requeté, La Tula, Tal Cual, la Tapería Alboroque...

Pero si lo que se quiere es un pausa más breve, para un ligero aperitivo o una merienda, dos recomendaciones. Para el primer caso existe la opción que, dentro del casco histórico, ofrece Los Siete Jardines, un lugar alternativo con mucho encanto y unas vistas impresionantes desde su pequeña terraza; y para el segundo, los ricos tés y cafés que acompañados de ricas tartas ofrece La Tetería, en la plaza Mayor.

 

Otros itinerarios históricos

Cuando nos levantemos de la mesa del restaurante o tapería que hayamos elegido, es tanto lo que Cáceres ofrece en patrimonio monumental que aún nos quedará mucho por conocer. Para hacerlo podremos optar por dejarlo para el día siguiente o continuar nuestro recorrido por el casco histórico, pero sea como sea dos son las posibilidades: completar el recorrido en el que ya nos hemos adentrado o dirigirnos hacia el barrio judio.

Optamos por comenzar por este último y lo hacemos desde el mismo lugar en el que iniciamos nuestra entrada al casco histórico, por el Arco de la Estrella, y en la misma dirección, hacia la plaza de Santa María. Pero en este modificaremos la anterior dirección y bajaremos por la calle Amargura (a la izquierda de la Concatedral) hacia el Adarve del Cristo para cruzar el Arco romano del mismo nombre, que fue antaño la entrada de la Judería Vieja de la ciudad, hoy barrio de San Antonio de la Quebrada, denominación que responde a los continuos desniveles que las pequeñas casas de la zona han de salvar.

Subiremos después por la cuesta del Marqués, donde se encuentra la Casa Museo Árabe Yusuf Al Burch, donde se reproduce el ambiente cotidiano de la que fuera una casa árabe durante la etapa mulsumana de la ciudad; y por el Rincón de la Monja llegaremos a la ermita de San Antonio, que ocupa el solar de la antiugua sinagoga y es reflejo de la sencilla arquitectura popular.

 

Recorrida la zona, desde donde podremos disfrutar de bellas vistas  y otear otras construcciones históricas como la Torre Mochada, atalaya del siglo XII que reforzaba por este flanco las defensas de la ciudad y a cuyos pies se encuentra el pequeño Olivar de la Judería, la opción es volver por las calles Pereros y San Pablo hacia las ya disfrutadas plazas de las Veletas y San Mateo.

 

Desde San Mateo descenderemos por la Cuesta de la Compañía hasta la del Mono, pequeña calle que encontraremos casi al final a la izquierda en la que en encuentra el Palacio de los Espadero Pizarro, que alberga hoy la biblioteca del académico Alonso Zamora Vicente y es conocido popularmente como la Casa del Mono (un mono en forja que 'cuelga' de la fachada la identifca). Debe este sobrenombre a una peculiar talla de granito, reflejo de una intrigante leyenda, que hay en su interior; un mono de piedra que agarrado a una cadena corre por la pared mientras que entre él y la cadena se abre un ventanuco por el que se asoma un extraño rostro, que se  localiza en el inicio de la escalera que arranca en el zaguán de la casa.

 

Y desde este punto seguiremos, a la derecha, por la Cuesta de Aldana, donde encontraremos la Casa Mudéjar, llamativa obra de ladrillo y argamasa, para volver a Santa María y por el Arco de la Estrella regresar a la plaza Mayor.

 

Visitas extramuros

Hemos dejado atrás el pasado, el Cáceres del ayer, el intramuros y monumental, pero esta ciudad no es solo su casco viejo, no todo lo que hay que ver se encuentra tras sus murallas, hay otros maravillosos rincones que visitar fuera de este recinto empedrado.

 

Por ello proponemos otros recorridos, los extramuros. Para el primero a realizar nuestro punto de encuentro será el aparcamiento público Obispo Galarza, concretamente su terraza, en la última planta, donde se instala un útil centro de información turística y podremos además contemplar y disfrutar una magnífica  panorámica del casco histórico.

 

Frente a él buscamos las escalinatas (muy pronto parte de ellas serán mecánicas) de la calle Alzapiernas para descender hacia la Judería Nueva, que se extendía antaño por las que son hoy las calles Panera y de la Cruz, y donde podremos visitar el Palacio de la Isla, un edificio del siglo XVI que es una de las pocas casas señoriales que fueron construidas en la ciudad fuera del recinto amurallado.

 

Al salir podremos dirigirnos hacia la izquierda para visitar, situada al norte de las murallas, la iglesia de Santiago, con su extraordinario retablo mayor obra de Alonso de Berruguete; o a la derecha, hacia el oeste, para por alguna de las calles más comerciales del centro de la ciudad (como Pintores o Moret), llegar a la de San Juan, del siglo XIII.

 

En este punto dos posibilidades, seguir hacia destinos históricos y culturales o hacerlo hacia otros más relajados y ociosos.

 

En el caso de la primera opción, desde San Juan bajaremos por la calle Roso de Luna hacia la Plaza Marrón y, a la derecha, por Camino Llano hasta la Ronda San Francisco donde, tras un recorrido de unos 10-15 minutos, podremos visitar el Museo de Historia y Cultura Casa Pedrilla, con obras de autores e intelectuales cacereños de los siglos XIX y XX; el aledaño Museo de Oswaldo Guayasamín, en que se exponen obras de este pintor ecuatoriano; y el Complejo Cultural San Francisco.

 

En el de la segunda, desde San Juan tomaremos la calle San Pedro para, por la calle San Antón, ascender hasta la avenida de España, donde podremos pasear y descansar en el gran bulevar central que es el Paseo de Cánovas, creado en 1986 y que ocupa todo el centro de esta vía, principal arteria del centro de Cáceres.

En esta avenida y las calles de su entorno proliferan establecimientos comerciales, cafeterías, bares y retaurantes, siendo una de las más destacadas la hoy peatonal calle San Pedro de Alcántara, desde la que se puede acceder en apenas unos minutos al que sin duda es el principal pulmón verde de la ciudad, el Parque del Príncipe, un espacio ideal para pasear, hacer deporte, descansar... e incluso disfrutar del arte gracias a su Museo de Escultura al Aire Libre, que distribuye un atreintena de peizas por todo él.

Y no podemos terminar nuestras propuestas sobre qué visitar en Cáceres sin hacer referencia al Santuario de la Virgen de la Montaña, patrona de la ciudad. Aunque en este caso no podrá hacerse a pie, pues se sitúa a dos kilómetros de la ciudad, subir hasta él merecerá la pena, no ya solo por conocer el propio santuario, de una sola nave y ediciado en el siglo XVIII, y admirar la talla de la Virgen, sino por disfrutar de las impresionantes vistas que prodremos contemplar desde lo alto de la Sierra de la Mosca, peñasco montañoso en el que se sitúa.